Incontinencia Urinaria

Incontinencia Urinaria

La prevalencia de la incontinencia de orina es casi 20 veces superior en las mujeres que en los varones.
Pocas situaciones resultan tan avergonzantes y embarazosas como orinarse encima en cualquier momento, en cualquier lugar y ante cualquier persona.

Sin embargo, la incontinencia urinaria (o pérdida incontrolable de la orina, tal como la definen los médicos) es un problema que, por diversas razones, no llega muy a menudo al consultorio del profesional.

Existen diversos motivos que reprimen la consulta. Uno de los principales es el miedo a la operación, un temor totalmente injustificado, ya que en realidad son muy pocos los casos que inexorablemente precisan cirugía.

La gran mayoría de las pacientes reciben tratamientos médicos en base a medicamentos, rehabilitación quinésica, rehabilitación de la personalidad o utilización de elementos como los pesarios.

Pero el terror a la cirugía no es el único motivo por el cual las mujeres no confiesan su problema con el médico. Otro obstáculo consiste en pensar que la incontinencia en las mujeres es algo normal.


¿Por qué afecta más a las mujeres?
La prevalencia de la incontinencia de orina es casi 20 veces superior en las mujeres que en los varones. Se cree que esto se debe a la combinación de dos condiciones propias de las mujeres: una uretra corta y ubicada en el punto de más declive de la vejiga y un sistema urinario debilitado por el parto.

Todo el sistema urinario de la mujer está influenciado por el pasaje del bebe por el canal del parto. La pared posterior de la vejiga y la pared posterior de la uretra están afectadas por el traumatismo del pasaje del bebe por el canal del parto. El piso de la pelvis, que es donde se apoya el sistema urinario bajo, termina también lastimado por el pasaje del bebe.

Esto último explica la alta prevalencia de la incontinencia entre las mujeres que han sido madres. Sin embargo, las que no han tenido hijos también están en mayor riesgo que los hombres. De hecho, sin haber pasado por un parto, las mujeres tienen una prevalencia de entre el 2 y 3 por ciento de incontinencia de orina de esfuerzo virginal, simplemente por el hecho de ser bipedestadas.


Los distintos tipos de incontinencia
De acuerdo al modo y al momento del inicio, la incontinencia urinaria se clasifica en:
Incontinencia reciente y repentina: en general indica un problema de vejiga. La causa más frecuente es una infección de la vejiga (conocida como cistitis), pero también puede deberse a los efectos colaterales de fármacos, trastornos que afectan a la movilidad o causan confusión, consumo excesivo de bebidas con cafeína o alcohol y condiciones que irritan a la vejiga o a la uretra.
Incontinencia gradual y persistente: puede ser causada por alteraciones en el cerebro, en la vejiga o en la uretra, o por problemas de los nervios que entran o salen de la vejiga. Afecta especialmente a personas mayores y mujeres posmenopáusicas.

Además, existen distintos tipos de incontinencia según los síntomas que provoca:
Incontinencia por esfuerzo: es la más frecuente en las mujeres. Se caracteriza por una pérdida incontrolable de orina al realizar cualquier esfuerzo que aumente bruscamente la presión dentro del abdomen. Puede ser provocada por debilidad del esfínter urinario, alteraciones producidas en la uretra por parto o cirugía pélvica. En las mujeres posmenopáusicas, se produce por la ausencia de la hormona estrogénica, situación que contribuye a debilitar la uretra.
Incontinencia por urgencia: es un deseo urgente de orinar seguido por una pérdida incontrolable de orina. La causa más frecuente es una infección de las vías urinarias.
Incontinencia por rebosamiento: es la fuga incontrolada de pequeñas cantidades de orina estando la vejiga llena. La presión en la vejiga aumenta tanto que pierde gotas de orina. Al final, la persona puede ser incapaz de orinar debido a que el flujo de orina se obstruye o porque los músculos de la pared de la vejiga ya no pueden contraerse.
Incontinencia total: la orina gotea constantemente de la uretra. Se produce cuando el esfínter urinario no se cierra adecuadamente. En las mujeres con incontinencia total, la causa suele ser una lesión en el cuello de la vejiga y en la uretra por el parto.
Incontinencia psicogénica: su origen es más emocional que físico.



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EL PROCESO NORMAL DE EVACUACIÓN DE LA ORINA
Los riñones producen constantemente orina, la cual fluye a través de dos largos tubos (llamados uréteres) hacia la vejiga, donde es almacenada.
El esfínter urinario (un músculo que rodea la parte baja de la vejiga) permanece contraído para cerrar la uretra (el conducto que transporta la orina fuera del cuerpo) hasta que la vejiga esté llena.
En ese momento, los mensajes que salen de la vejiga van hasta el cerebro y la persona decide consciente y voluntariamente expulsar la orina o no.
Si se decide orinar, el esfínter se relaja y deja que la orina fluya, con la ayuda de los músculos de la vejiga.
Este proceso puede verse afectado en diferentes momentos a causa de alguna anomalía, provocando una pérdida de control (incontinencia urinaria).


Diagnóstico y tratamiento de la incontinencia urinaria
Para que el profesional pueda evaluar cuál es el tratamiento más adecuado para cada paciente, es necesario realizar alguna de estas pruebas que diagnostican con precisión el tipo de incontinencia:
Análisis de orina: para detectar una posible infección.
Estudio urodinámico: para saber cómo funcionan la vejiga y los esfínteres.
Ecografía: su objetivo es determinar el tamaño y la forma de los riñones, la vejiga o, en los hombres, la próstata.
Cistoscopia: para observar el interior de la vejiga.
Medida del residuo postmiccional: mide la cantidad de orina que queda en la vejiga luego de orinar.

El tratamiento dependerá del tipo de incontinencia urinaria. Puede consistir en simples ejercicios para aprender a controlar la vejiga o en la administración de medicamentos cuya función es relajar la vejiga o aumentar la fuerza del esfínter.

Existen también distintas opciones quirúrgicas: en los hombres el procedimiento busca desobstruir la uretra por la próstata y en las mujeres se reparan los músculos que sostienen la vejiga y los esfínteres, ya sea a través de la vagina o por el abdomen. También es posible la colocación de esfínteres artificiales cuando los esfínteres están muy dañados y no responden a otros tratamientos.