Normalmente estos problemas están relacionados con los pagos por el uso de servicios básicos, tales como las cuentas de teléfono, de luz, de agua, de gas, tarjetas telefónicas, tarjetas de crédito, renta de habitaciones, etc.
Podemos citar los casos más frecuentes:
En algunas oportunidades, los recibos correspondientes al servicio de teléfono o celular llegan sobre facturados. Es decir, aparecen registrados en el recibo números de teléfonos con llamadas que el usuario jamás hizo.
También se presenta otra injusticia con el servicio de teléfono. El usuario quiere hacer una llamada internacional desde su casa. Si el teléfono que ha marcado suena ocupado, o timbra y no contestan, de todas maneras aparece registrado en el recibo como si hubiese hablado.
Asimismo, algunas personas han llamado a Qué pasa para informarnos que al igual que con los recibos sobre facturados del servicio de teléfono, los recibos por concepto de luz, gas y agua también suelen llegar con cuentas demasiado altas.
Otra queja muy frecuente es que los recibos de agua, luz y teléfono no llegan a tiempo al buzón del usuario. En cambio, los pagos sí tienen que hacerse oportunamente, pues traen fecha límite para hacerlo. En caso de retraso, el usuario tiene que pagar los recargos.
El abuso de las tarjetas telefónicas para llamadas nacionales e internacionales es muy recurrente. Se han presentado casos en que estas tarjetas no funcionan. Y si lo hacen, normalmente no permiten hablar durante el tiempo que dicen tener. Me explico, en teoría la tarjeta permite hablar por 30 minutos.
El usuario empieza la conversación y a los 15 minutos escucha un aviso informando que los fondos se están acabando y de inmediato se corta la llamada. Hacemos nuestro coraje y nos olvidamos del asunto. Más adelante, necesitamos hacer otra llamada. Volvemos a comprar otra tarjeta y sucede exactamente lo mismo. Y así continuamos con este círculo vicioso.
Otro caso arbitrario sucede con las tarjetas telefónicas. Si el usuario no utiliza la totalidad de los minutos en la conversación y posteriormente desea hacer otra llamada, la compañía responde que no hay fondos suficientes.
Entonces en definitiva estos minutos no se utilizan. Si sumamos los minutos sobrantes de miles de tarjetas que a diario son utilizadas, las respectivas compañías están haciendo “su agosto”.
También con los arrendamientos de habitaciones ocurren abusos exagerados. Por diversas circunstancias, se ha vuelto normal que una familia compuesta por papá, mamá e hijos tome en renta una casa o apartamento.
Le resulta fácil subarrendar un cuarto a un particular. El abuso consiste en que el inquilino tiene que pagar el equivalente a la mitad de lo que cuesta la renta de la casa. Esto es injusto, pues muchas veces ni siquiera tiene acceso a la cocina y el uso que hace de los servicios es mínimo. No se vale, ¿por qué abusamos de los demás? ¿Acaso no hay leyes que amparen estos atropellos?
Las tarjetas de crédito y muy especialmente los bancos son otro dolor de cabeza para muchos usuarios. En los reportes aparecen incluidos gastos que nunca se han hecho o cargos que no debieran de estar allí. El usuario presenta la queja ante el banco.
Allí se limitan a escucharlo y aseguran que el caso será investigado. Pasan los días y los meses y no hay respuesta por parte del banco. Sólo dicen que está en proceso la investigación. Pero eso sí, el saldo del cliente ya ha sido afectado y el usuario de la tarjeta es por supuesto el que siempre está en desventaja.
Es necesario que las personas hagan valer sus derechos, pues es injusto lo que está ocurriendo. ¡No queremos más atropellos!
Los usuarios deben revisar los recibos de los servicios antes de hacer cualquier pago.
Si encuentran alguna anomalía, deben quejarse ante la compañía o autoridad correspondiente. Es necesario actuar, no quedarse callado.
Está ocurriendo que, en la mayoría de los casos, el usuario paga los recibos para evitar que le corten el servicio. En otros casos hace el pago de inmediato bajo la justificación de que no tiene tiempo para hacer el trámite.
Si no habla inglés no se preocupe. En las oficinas necesariamente debe existir un traductor para que le ayude a presentar su queja.
Si usted no tiene papeles legales, no se angustie. Estas empresas no le van a preguntar su estado migratorio, tampoco lo van a delatar. Son asuntos totalmente diferentes.
Si no presentamos la respectiva queja en forma oportuna, las empresas seguirán cometiendo estas injusticias. Nuestra pasividad y conformismo se traduce para las empresas en jugosas ganancias, a costa de las afectaciones a los ingresos de los usuarios. ¡Actuemos ya!
¡No nos dejemos engañar! , ¡No permitamos más injusticias!