La economía está a paso de tortuga

Dr. Humberto Caspa
Miércoles, 12 de diciembre de 2007
La economía está a paso de tortuga

Mientras ojeaba las últimas noticias de la prensa escrita cotidiana, especialmente la sección de negocios para informarme de los resultados económicos de los días prestos a la navidad, mi niña de ocho años me preguntó: “¿Por qué la gente gasta tanto dinero?”.

Pregunta simple pero contundente y tuvo a varios economistas clásicos –Adam Smith, David Ricardo, Carlos Marx, John M. Keynes, entre otros— filosofando para descubrir el entorno de la naturaleza del gasto y del dinero.

En estas fiestas de la navidad y el año nuevo, la economía norteamericana experimentó otro de los efectos de la economía globalizada. Los ajustes económicos a través de una estrategia monetarista (control de la inflación) están demostrando ser obsoletas cuando existen atenuantes globales y problemas internos, como la crisis de la vivienda, el cual está poniendo en jaque a la administración Bush y al mercado económico estadounidense, en general.

Durante los días feriados de Acción de Gracias, muchas personas se aglomeraron en las tiendas de comercio, pero lo hicieron con mucha incertidumbre debido a los problemas latentes que agobia a la economía del país.

Mucha gente que invirtió su dinero en casas, en este momento no tienen dinero de sobra para gastar en regalos. Los intereses de las cuotas mensuales se incrementaron como nunca.  Mientras aquellos que ahorraron, se encuentran de miedo.  Piensan en su futuro; no quieren gastar en forma desmedida. 

Como resultado de esta situación, allegados a la administración Bush estuvieron dando “porras” para que la gente visite a las tiendas comerciales y gasten su dinero o utilicen sus tarjetas de crédito. Parece que esa táctica no está funcionando muy bien del todo. La gente esta gastando, pero lo está haciendo con mesura.

En condiciones normales, el consumo en las fiestas de fin de año aumenta debido a que las tasas inflacionarias tienden a incrementarse con el tiempo, el mercado se abarrota, existe mayor número de consumidores (más trabajadores); por lo tanto, el volumen del circulante (dinero) aumenta en el mercado.

El jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y su equipo de trabajo saben muy bien de los efectos de las fiestas de fin de año. Preocupados por el desacelere del gasto del consumidor, están tratando de propiciar, a toda costa, el gasto doméstico en los hogares norteamericanos. Quieren que los juguetes y otros regalos desaparezcan de los almacenes.

Por otra parte, estos burócratas de la economía esperan que el interés por el gasto inciten a los grandes inversionistas del país y entidades extranjeras (i.e. empresarios, bancos, empréstitos financieros, etc.) inviertan en los mercados norteamericanos.
El principal objetivo en este momento, parece ser solucionar el problema de la vivienda, incentivar el gasto, y esperar que la mano invisible del mercado solucione los problemas para el próximo año.

Lamentablemente sus políticas no están haciendo efecto en los mercados norteamericanos. La gente está gastando con cierta incertidumbre.

Por otra parte, la debilidad del dólar con relación a la moneda de otros países, principalmente al euro, el yen japonés y la moneda de los chinos, produjo cambios inesperados en el movimiento económico del país. En otras palabras, las medidas de Bernanke le salieron por la culata, no están produciendo los efectos esperados.

Su equipo había calculado afectar el circulante del mercado.  Sin embargo, el bajo rendimiento del dólar obligó a muchos inversionistas extranjeros a vender sus bonos norteamericanos en vez de comprarlos. Además, estos negociantes están más prestos a invertir en otros mercados, especialmente en China y otros países asiáticos, donde la economía parece que está mucho mejor.

En síntesis, el circulante (dinero en dólar) está en baja con relación al año pasado. Esto produjo un efecto en el bolsillo del consumidor. A pesar de que la gente gasta, todavía no está segura de comprar y utilizar sus recursos en forma desmedida.
La gente sigue pensando en el futuro inmediato, y continúan sintiendo las malas noticias de una economía afectada por los problemas de la vivienda. Mientras eso suceda, el país seguirá expuesta a una recesión de consecuencias mayores.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach.  E-mail: hcletters@yahoo.com





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