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La mujer, la obesidad y el trabajo
 
Cada cierto tiempo, el Instituto Nacional de Empleo (INEM) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) nos cuentan cuál es la evolución del número de desempleados en España. Cifras que reflejan las variaciones en las diferentes modalidades de contrato (temporal, fijo...), nos indican cómo evoluciona el empleo por comunidades autónomas, por sectores, tramos de edad y, como no, también por sexo.

Una comparación entre estos datos nos muestran que aún existe una cierta desigualdad entre varones y mujeres. A pesar de las diferentes medidas que los entes públicos promueven para una mayor equiparación entre los dos sexos, todavía apreciamos cómo el empresario ve mayores dificultades en la contratación de la mujer.

Sin embargo, hay un dato cualitativo que no desvelan estas cifras.

La universidad norteamericana de Michigan ha realizado un estudio que pone de manifiesto una conclusión que, tristemente, podíamos imaginar de antemano. Las mujeres obesas, al menos las estadounidenses, encuentran mayores trabas para encontrar trabajo. Tener más kilos implica tener menos oportunidades de empleo, además las mujeres que pesan más ganan menos que las mujeres delgadas.


Así pues, la obesidad no sólo tiene implicaciones en la salud física sino también en la económica. Parece que un factor clave en la valoración de las cualidades de una persona, y en este caso de la mujer es su imagen. ¿ ¿Te imaginas que en una entrevista nos preguntaran cuál es nuestro peso?. Nos parecería una aberración, sin embargo, y según revela este estudio, las personas que se encargan de juzgar nuestra candidatura para un puesto de trabajo lo tienen en cuenta.
¿Una persona "gorda" puede estar menos preparada para desempeñar su función por ser "gorda"?. La respuesta es clara y contundente, no. Las habilidades son independientes del color de los ojos, de las medidas o de los kilos. En definitiva, la imagen debe estar al margen de nuestra capacidad.
Pero no nos engañemos, en una sociedad en la que vivimos, en la que predomina el culto al cuerpo, no debemos sorprendernos ni rasgarnos las vestiduras por estas conclusiones. Realidades que parecen hacerse más palpables entre las mujeres. No sé si por machismo.
Es difícil hacer cambiar ciertos pensamientos. Deberíamos reflexionar sobre la sociedad que estamos creando. No debemos poner barreras por el color de la piel, sexo, estatura,o por el país en que a cada uno le ha tocado nacer... Debemos ser más tolerantes. Por lo tanto, espero que estas líneas sirvan para reivindicar la igualdad de sexos, razas... y, en definitiva, de las personas.