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Vacaciones inolvidables en familia

La llegada de las vacaciones es una oportunidad perfecta para descansar, disfrutar del tiempo libre, descubrir nuevas experiencias  y estrechar lazos familiares. Puedes conseguir que estas vacaciones sean inolvidables para tu familia.
 Si no hemos podido dedicar todo el tiempo deseado a nuestra pareja, hijos o nietos, por causa del trabajo y otras ocupaciones, ahora llega el momento de aprovechar la ocasión. 

Planificar un viaje

Son muchas las opciones y los lugares que se pueden elegir para disfrutar de nuestras vacaciones

de verano: Ir a la montaña, a la playa, a la piscina, relajarnos en casa; partir hacia nuevos lugares o reencontrarnos con familiares y amigos: el destino y las actividades elegidas dependerán tanto de las edades e intereses de los más pequeños como de las posibilidades y preferencias de los adultos.
 Es muy positivo implicar a los hijos en el viaje, pedirles opinión, hacerles partícipes de los preparativos, tomar decisiones conjuntamente, etc. Esto le va a dar más emoción e interés al viaje. Además, los niños al tener sensación de equipo pondrán también de su parte para que el viaje sea lo más placentero posible.

En la Playa

Si pasáis las vacaciones cerca de la playa, no olvidar que los paseos por la orilla del mar son muy relajantes, caminar sobre la arena es un ejercicio muy bueno para los pies y para recuperar el equilibrio corporal. Tanto si se va a disfrutar del mar o de la piscina, el verano es la mejor época para enseñar a nadar a sus hijos y nietos.
  A los niños el agua les encanta porque es un medio ideal para jugar o divertirse. Además la natación es uno de los deportes más completos, ya que ayuda al desarrollo psicomotor del niño, facilita el estiramiento muscular, aumenta la masa ósea y le ayuda a descubrir nuevas habilidades físicas. Esta actividad también fomenta la disciplina, el esfuerzo físico y el afán de superación. Asimismo, favorece la relajación y la tranquilidad.

  En el campo y la montaña

Otra de las mejores opciones a tener en cuenta cuando se viaja en familia es buscar lugares que estén en contacto con la naturaleza. Si estáis en el campo o la montaña, podéis dar largos paseos, montar en bicicleta, hacer montañismo, senderismo, etc. No podemos olvidar que cualquier tipo de ejercicio y el aire puro de la montaña ayudan a rebajar kilos, proporcionan un buen tono muscular, estimulan el cerebro, satisfacen la imaginación y son la mejor medicina antiestrés.
En un entorno de campo es posible realizar actividades que no podemos desarrollar con facilidad a lo largo del año como por ejemplo, realizar caminatas de exploración para conocer plantas diferentes, observar pájaros y otro tipo de animales, disfrutar del silencio, escalar montañas…etc.

 Hacer turismo rural puede ser otra forma fantástica de disfrutar de unas vacaciones de verano en familia. Para los niños es una forma ideal de conocer la forma de vida de los pueblos y disfrutarán enormemente recorriendo sus calles pintorescas, viendo distintas formas de vida y quizá alimentando vacas y gallinas en granjas.

El tiempo libre debe estar lleno de naturalidad y espontaneidad porque pueden surgir numerosas situaciones imprevistas que no debemos dejar escapar.

  En la ciudad

En la ciudad también existen una infinidad de posibilidades de pasar ratos inolvidables con la familia. Es muy aconsejable aprovechar las horas de la mañana, disfrutando de la luz solar, para practicar algún deporte. Hacer ejercicio contribuye también a formar la personalidad del niño. No sólo se potencia el desarrollo físico sino que también les enseña a relacionarse con los demás, estimula la responsabilidad y la constancia y conforma valores.

Los niños adoran salir con sus padres y abuelos a la piscina, a montar en bicicleta, a jugar al fútbol, o simplemente a dar una caminata por el parque. Las horas de la tarde pueden aprovecharse para visitar lugares que no suelen frecuentarse normalmente por falta de tiempo, como pueden ser: museos, parques de diversiones, el jardín botánico, zoológicos etc.

  Otras actividades a realizar en familia

Los niños poco a poco deben ir asumiendo diversas responsabilidades. Hay que hacerles ver que su colaboración es necesaria. Implicarse en las tareas de la casa es necesario para su desarrollo personal y su autoestima; el ritmo más sosegado de las vacaciones hace que sea un momento ideal para que aprendan a ayudar.

  El tener más tiempo libre ayuda a poder fomentar con más facilidad la afición por la lectura: dedicar media hora al día a leer historias a los más pequeños o buscar libros apropiados que conecten con las aficiones de los más mayores, son procedimientos efectivos para conseguir que se interesen por la lectura.

Realizar trabajos manuales como modelar en cerámica o plastilina, hacer arreglos, aprender a coser, enseñarles a cocinar sus platos preferidos (galletas, pasteles o pizza), cantar y escuchar música, jugar al parchís u otros juegos de mesa,  hacer rompecabezas… son algunas de las muchas actividades que podéis realizar en compañía de los más pequeños.

La televisión no es siempre un enemigo; podemos convertirla en aliado, ya que nos va a permitir observar cuáles son los intereses de nuestros hijos. Eso sí, debemos saber elegir los programas más adecuados y verlos con ellos, poner un límite de tiempo y fomentar el diálogo sobre lo que se está viendo (valores, temores, papel de la publicidad, conexión con vivencias, conexión con la historia...).
Fomentando el diálogo familiar y compartiendo todo tipo de vivencias, lograremos convertir estos pequeños momentos con nuestros seres más queridos en experiencias estimulantes que permanecerán en nuestro recuerdo por muchos, muchos años.