Hay muchas mujeres que pasan días y noches enteras en un hospital, luchando a cada momento por la vida y la salud de sus hijos.
Psicólogos de todos lados comparten diariamente con madres de niños con cáncer, accidentados o con alguna enfermedad que requiera de atención médica por un largo tiempo. Ellas se preocupan de ayudarles a enfrentar esta difícil situación que casi siempre surge como un evento inesperado que altera toda la dinámica familiar.
Generalmente las madres deciden postergar algunos aspectos de su vida, como el profesional, para hacerse cargo del hijo hospitalizado.
Es común verlas muy estresadas y físicamente agotadas al final de un tratamiento, porque muchas veces sienten que ellas son las responsables de la salud de sus hijos y que los papás son pocos cooperadores porque no están con ellas