Todo accidente supone una falta de previsión y, en efecto, puede evitarse o, al menos, atenuarse la gravedad de sus consecuencias. En el hogar hay que tomar medidas para que estos accidentes sean menos probables. Especialmente en aquellas familias donde hay niños o ancianos.
Las caídas son los accidentes domésticos más frecuentes. Pueden evitarse si:
Las barandas de las cunas de niños pequeños
deberán tener una altura que esté al nivel de las tetillas del niño cuando está de pie.
Evite los obstáculos en el suelo, tales como juguetes regados u otros objetos.
También las superficies resbaladizas deberán cubrirse con alfombras o aplicarles algún producto
que evite el resbalón.
Deberán colocarse puertas o rejas en los accesos a azoteas, balcones, escaleras y ventanas
bajas. Los barrotes de las rejas no deben permitir que se introduzca un niño, ni que este logre atorarse entre ellos.
Aleje los muebles de las ventanas, de modo que el niño no pueda acceder a ellas si se suben,
aunque esto debe evitarse a toda costa para que no se produzca una caída.
Los pisos mojados no deben transitarse. Al realizar la limpieza cuide que los demás miembros de
la familia estén en lugar seguro.
Limpie de inmediato cualquier derrame de talco o líquidos grasientos.
En el baño, coloque una alfombra a la salida de la ducha para que el agua que pudo derramarse