resultado se refleja cuando alcanza el estado adulto, los datos que ofrece el estudio son muy significativos.
El desglose de los 229 sujetos sometidos al estudio es el siguiente: padecieron depresión el 15% de los niños que tuvieron mala relación con su madre y el 16% en cuyas familias existía un historial de cuadros depresivos. Un 26% de los sujetos que mantuvieron malas relaciones con sus hermanos, ya sean muy difíciles o de carácter destructivo, también sufrieron depresión en estado adulto.
Otro dato significativo que muestran los investigadores sobre la relación que mencionamos y con los que se puede deducir la influencia de la buena relación entre los hermanos es el siguiente: los niños que tuvieron padres que les proporcionaron una infancia normal pero que tuvieron malas relaciones con los hermanos tenían hasta un 9,9% de posibilidades de desarrollar la depresión en un futuro, en cambio, los niños que además disfrutaron de una buena relación con sus hermanos, solo alcanzaron un 2,3% de posibilidades de padecer el problema.
Si se conjuga la situación los datos se disparan, un niño cuya familia tenga un historial de depresión y además presente una mala relación con sus hermanos eleva el riesgo hasta en un 30%. Evidentemente la infancia de un niño se encuentra marcada por diversos aspectos, intentar que estos sean positivos reducirá el riesgo de padecer diversos trastornos además de proporcionarle mayor felicidad.